domingo, 9 de mayo de 2010

la verdad que conocí...



La alabanza y adoración, no se trata de buena música, ni de melodías y letras populares, los adoradores no son personas con una perfecta imagen o una voz extraordinaria, ni siquiera aquellos que tienen la habilidad de mover grandes masa, los siervos de Dios no son aquellos que hablan de como vivir bien materialmente en este mundo, no son los que llenan un estadio y nunca hablan de arrepentimiento, de santidad, sino que ofrecen todo tipo de cosas, menos verdadero evangelio.

La alabanza y adoración va mas allá, de espectáculo, se trata de personas reales con un gran anhelo de agradar a Dios con acciones y no solo con palabras, los verdaderos adoradores, son gente humillada ante los pies de aquel que es Santo, son aquellos que están luchando cada día por morir a si mismos, para que Dios pueda crecer en ellos, son los que pecan pero les duele tanto haber fallado ante él, que preferirían desaparecer si no tuvieran el perdón de Dios, son aquellos que no necesitan estar en una plataforma para estar en la presencia del Rey, los siervos de Dios son aquellos que tomaron una decisión de cortar con todo lo que les ataba con el mundo, y ahora tienen una nueva genética, los que saben que solo estamos en este mundo de paso, son los que al hablar la palabra de Dios, no temen el que dirán los hombres, sino, que solo quieren complacer a su Señor.

El glorificar,magnificar hablar de lo maravilloso que es Dios, de las grandes obras que el hace, de lo inmenso que es, de su amor que sobrepasa todos los tiempos, de su bondad, misericordia, grandeza, de santidad que lo envuelve, del observar la obra de sus dedos, de escuchar sus palabras de amor y también de corrección, y reconocer que fuera de él no hay otro.
Es el gran privilegio que tenemos como hijos de Rey, la alabanza y adoración siempre ha sido, es y será, por él, de él y para él.
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eres mi único amor

eres mi único amor

Apocalipsis 19:7